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El único que quedó cantando

Se llama Germán y es conocido en la ciudad porque donde va lo hace cantando con una voz potente y -casi siempre- vestido con su camiseta de Boca. Una cámara de seguridad o alguien que lo filmó tomó su imagen en estas horas donde Germán parece ser el único ser vivo que está en la calle cantándole a la vida con un estribillo imperioso para la ocasión: "Esta vez el dolor va a terminar". (VER VIDEO)

Entre las decenas de videos que se viralizan a través de WatsApp hay uno que a nadie le pasaría inadvertido porque es un acto bello en su máxima pureza. Uno de los últimos personajes que le quedan a la ciudad, al que seguramente la historia habrá de recordarlo como el pibe que cantaba a toda hora y en todo lugar, también ha dicho presente en estas horas aciagas.

La imagen parece salida de una película. Perdido en la opacidad fantasmagórica de una ciudad que se vació de gente y se llenó de miedo, todavía hay alguien en una calle desierta, en medio del crepúsculo que parece una emboscada bajo la luna atónita, dispuesto a cantar a viva voz. "Mi enfermedad" es el tema de Calamaro que Germán canta con toda la voz que tiene de cara a un mundo que se puso de sombrero y en una ciudad que está en vigilia, al aguardo de la temida peste, con 140 mil almas sometidas a una cuarentena súbita, brutal, con los lazos sociales cortados, las actividades paralizadas, la vida en una pausa indefinida, horas y días que se acumulan sin abrazos y una creciente incertidumbre, en una realidad que parece de pesadilla. Germán canta con arrolladora convicción: "Esta vez el dolor va a terminar". Dice después que el mundo lo hizo así y que él no puede cambiar. Es cierto, Germán debería estar ahora entre cuatro paredes, a resguardo del murciélago invisible, pero también es cierto que verlo allí es como ver ese niño que fuimos en los lejanos tiempos de los paraísos perdidos, cuando se podía cantar bajo la lluvia en una pequeña ciudad libre de pandemias. Pero Germán todavía está cantando allá afuera. Todavía, pues, la ciudad se parece en algo a aquella de hace quince días, la que nunca más volverá a ser.

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