Historias VOLVER

El Flaco y detrás el cartel del fraude...

Hay fotos que terminan siendo históricas aunque hayan sido tomadas de un instante de la cotidianeidad. Esta es una de ellas.

El paisaje de Villa del Lago aparece en toda su dimensión, prácticamente sin construcciones, la sierra limpia sobre el horizonte. En primer plano hay un nutrido grupo de muchachos. ¿Quiénes son? Son los alumnos del Colegio San José. ¿Qué hacen allí? Están tomando la clase de educación física a las órdenes de su profesor, el Flaco Eduardo Aldasoro. En la foto, el profesor aparece entre sus alumnos, joven, de pie en la fila superior, espigado, casi en el centro de la fila. Con su brazo izquierdo abraza paternalmente a un alumno. Todos son jóvenes y tienen toda la vida por delante. El cielo devuelve un día nublado. Es una mañana o tal vez una tarde de la naciente década del 60. El profesor ha empezado a construir su carrera para convertirse en un ícono del Colegio San José y del Club Independiente. La diagonal del Parque, el Dique y Villa del Lago son los paisajes preferidos para dictar sus clases.

Detrás de la imagen central, a la derecha, se observa un cartel. Es el testimonio que quedó para siempre de una estafa. Acercando la lente se puede ver la marca registrada del fraude: "Tandil Inversora". Fue una suerte de inmobiliaria que se hizo célebre al lotear y comercializar una buena parte de Villa del Lago, un hecho que finalmente terminó en la Justicia porque, como se sabe, en Villa del Lago no hay agua, razón por la cual aquel barrio paradisíaco que prometía Tandil Inversora terminó en la más célebre y popular Villa Cariño tandilera...

Pasaron algo así como cincuenta años y el mundo siguió andando. Según los memorialistas el fraude de Tandil Inversora fue el primer escándalo público del siglo veinte. El hombre que lo urdió no se fue de la ciudad, sino que "dueló" la estafa estando un año de su vida encerrado en la casa de un amigo que tenía una funeraria. Después, cuando bajaron las aguas del disgusto, volvió a salir a la calle, pero eso es otra historia.

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