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15 bicicletas robadas y un accidente como aviso

Se sabe que el profesor Eduardo Aldasoro y la bicicleta son una misma cosa, un mismo ser. Pero eso no quita que hace algunos días un ex alumno del Colegio San José le gritara al pasar: "Flaco, ¿no le parece que ya es hora de colgar la bici?". 

Tal vez fue una premonición o -lo más probable- un consejo afectuoso teniendo en cuenta que a cierta edad, por ejemplo la edad que tiene Aldasoro (ochenta y monedas), una caída en bicicleta puede no contarse. En el accidente de la antevíspera, quien es uno de los profes más queridos de  nuestra comunidad tuvo suerte. Atropellado cuando venía con la bici de contramano (una rareza para uno tipo correctísimo en sus usos y costumbres), el conductor de un auto no pudo evitar la colisión. Aldasoro dio su cabeza contra el pavimento y según el parte médico vivirá para contarla.

Es uno de los pocos vecinos al que jamás se lo vio manejando un auto (al estilo del periodista Julio Varela o el cinéfilo Ernesto Palacios), pero no es la primera vez que su objeto amado, la bicicleta, le da un disgusto. Aldasoro es el vecino al que más bicicletas le robaron: un total de 15 (quince), a lo largo de su vida porque él, como un personaje arquetípico del Tandil de los años felices, se negaba a dejarla atada con un candado. Le parecía imposible, a pesar de los quince robos, que alguien cometiera la inmoralidad de llevarse una bicicleta ajena en plena vía pública. Todo esto mientras rechazaba por parte de las autoridades del Club Independiente un par de autos que quisieron regalarle en gratitud por los inmensos servicios prestados.

Según el parte médico, Aldasoro está bien aunque sufrió un "traumatismo encefalocraneano moderado con amnesia del episodio".  Ergo: el popular Flaco no recuerda nada de lo que pasó. Los que lo queremos hacemos votos para que se reponga y siga andando por las calles de Tandil, feliz y querido por todos, pero de a pie...

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